sábado, 15 de diciembre de 2007

MÁS SOBRE HORMAZA

Aparte del mensario, citado en el mensaje anterior, la portada de la iglesia de Hormaza tiene en una de sus arquivoltas (la misma del mensario) una representación de la Última Cena. Llama la atención que sean once los apóstoles a la mesa; si bien en muchos casos (Moradillo de Sedano, San Pedro de Tejada) se representaban solo tres o cuatro por falta de espacio, aquí, donde hay espacio suficiente para poner doce figuras, lo habría también para haber puesto trece, máxime cuando en toda la arquivolta sobra espacio, entre el calendario y la Última Cena, para colocar cuatro figuras más que parecen, al menos dos de ellas, de relleno (un músico y una figura humana; las otras dos son cabezas animales o monstruosas que rematan los extremos de la arquivolta).

Hormaza. Última Cena

Hormaza. Última Cena. Detalle

En otra arquivolta más interior se suceden figuras humanas, animales y fantásticas en aparente desorden. Parecen lo que sigue, de izquierda a derecha:

Cabeza bovina

Ave devorando a su presa

Cabeza humana

Hormaza. Arquivolta interior

Ave picoteando sus patas

Cabeza demoníaca

Copista sentado

Hormaza. Arquivolta interior

Lucha entre león y figura irreconocible

Figura humana y animal (¿basilisco?)

Cabeza de animal con largo cuello

Hormaza. Arquivolta interior

Personaje a caballo

Sansón desquijarando al león

Monje

Hormaza. Arquivolta interior

Ave entre entrelazos vegetales

Animal (¿cérvido?) con posible cría

Cabeza de grifo

Hormaza. Arquivolta interior

Cabeza humana con toca

Dragones entrelazados

Hormaza. Arquivolta interior

Si alguien es capaz de poner orden en esto (suponiendo que lo haya), espero los comentarios.

viernes, 14 de diciembre de 2007

EL MENSARIO DE HORMAZA

Un mensario es una representación de los meses del año. En general, en el Románico, estos se simbolizan por los trabajos agrícolas, salvo excepciones como enero (el dios Jano) o mayo (la partida hacia la guerra). No hay demasiados en escultura, supongo que porque necesitan de bastante espacio (no basta con un capitel o un canecillo), por lo que muchas veces lo que aparece son escenas sueltas que podrían estar relacionadas con ellos (o no). Quizá sean más comunes en la pintura, aunque lo disperso de los restos que se conservan de pinturas murales no permite confirmarlo. El más conocido de los mensarios pintados de España es sin duda el de San Isidoro de León. En la ermita de San Pelayo de Perazancas (Palencia) quedan también fragmentos de lo que parece uno. Y en bordado está el mensario del Tapiz de la Creación de la Catedral de Gerona.

En cuanto a los esculpidos, es bastante conocido, entre otros (Campisábalos, El Frago), el de Beleña de Sorbe (Guadalajara) (vídeo de Paco Torralba); y no menos notable es el de la localidad burgalesa de Hormaza.

Hormaza. Portada

La iglesia de Hormaza no aparenta a primera vista ofrecer nada interesante. Pero al mirar a través de la reja que cierra el pórtico uno se encuentra con una espléndida portada esculpida en la que están representados, además del mensario, una Última Cena y diversos animales fantásticos, todo ello de una gran calidad escultórica con influencias -dicen- de Silos.

Las escenas representadas en el calendario o mensario de Hormaza no se corresponden con exactitud con las que se asocian normalmente a cada mes, con pequeñas imprecisiones y cambios de orden; además, algunas de las escenas están dañadas, lo que dificulta su interpretación. Pero se reconoce perfectamente una representación global del curso de los meses. Según dice J. M. Rodríguez Montañes en el libro "El arte Románico en el Territorio Burgalés", trabajo de varios autores para la Universidad Popular de Burgos y una lectura muy interesante, las escenas son:

Enero: hombre junto al fuego.

Hormaza. Cabeza animal y enero

Febrero: pastor con cabras y nido.

Marzo: poda de la viña.

Hormaza. Febrero y marzo

Abril: la Doncella de Abril, mujer con ramo de flores.

Mayo: caballero partiendo a la guerra.

Hormaza. Abril y mayo

Junio: campesino con azada.

Julio: recolección de la mies.

Hormaza. Junio y julio

Agosto: acarreo del grano.

Septiembre: vendimia.

Hormaza. Agosto y septiembre

Octubre: trasiego del vino al tonel.

Noviembre: recolección de bellotas para la alimentación de los cerdos.

Hormaza. Octubre y noviembre

Diciembre: matanza (?).

Hormaza. Diciembre

A primera vista parece que este mensario guarda no pocas similitudes con el de Beleña de Sorbe antes mencionado (que solo conozco por fotografías), con el que coinciden bastantes escenas: la Doncella de Abril, la partida hacia la guerra, el trasiego del vino, la siega o la matanza. Este de Beleña parece mejor conservado; en contrapartida, la portada de Hormaza ofrece, en la misma arquivolta del mensario y a continuación de él, una representación casi completa (11 apóstoles) de la Última Cena; y en otra arquivolta más decoración sin orden aparente. Todo esto aparecerá en otro artículo.

Un artículo bastante interesante para ampliar información sobre los mensarios románicos es este.

domingo, 9 de diciembre de 2007

BURGOS Y EL ROMÁNICO MUDÉJAR

El estilo mudéjar surge por la adaptación del Románico a la construcción con ladrillo, en zonas en las que la disponibilidad de la piedra era escasa, y por las influencias islámicas debidas a la participación en la obra de alarifes musulmanes. En su primera fase, en la que es muy próximo en estilo al Románico, se le puede conocer como Románico-Mudéjar.

En toda la provincia de Burgos, donde la piedra siempre fue un material abundante, hay muy pocas construcciones que pueden ser catalogadas como románicas-mudéjares o románicas de ladrillo. Quizá las más representativas, si no las únicas, sean la iglesia de Medinilla de la Dehesa y la torre de Arcos de la Llana. En cualquier caso, las dos obras son tardías y difíciles de datar, como muchas otras construcciones mudéjares, que mantienen influencias de las formas románicas casi hasta el siglo XIV.

La primera es una sencilla construcción de mampostería con la mayoría de los elementos decorativos realizados en ladrillo, salvo los canecillos de la nave. Destacan el ábside y la portada.

La portada, que se encuentra en el muro norte, es de arquivoltas apuntadas y enmarcada en alfiz, como muchas otras de este estilo.

Medinilla de la Dehesa. Portada

El ábside es de mampostería con tres ventanas de ladrillo de arco de herradura apuntado (dos completas y una reformada) y una cuarta de la que solamente se conserva un pequeño fragmento. Hay que destacar su cornisa, en la que se imitan los canecillos mediante ladrillos salientes. Al interior es la única parte de la iglesia que se conserva sin modificar. La bóveda del presbiterio y el arco que lo separa del ábside son de ladrillo.

Medinilla de la Dehesa. Interior del ábside.

Medinilla de la Dehesa. Exterior del ábside

Medinilla de la Dehesa. "Canecillos" del ábside

En el pueblo me comentaron que durante una limpieza del retablo se habían visto pinturas detrás del sagrario. Sería interesante trasladarlo para comprobar esto, ya que podrían ser románicas o góticas.

En cuanto al campanario de la iglesia de de Arcos, se trata de una construcción bastante airosa formada por dos cuerpos macizos de piedra y tres de ladrillo con arcos de herradura. También son románicos en esta iglesia la portada, de piedra, de tres arquivoltas, sencilla pero con bonitos capiteles, y algunos canecillos.

Arcos de la Llana. Torre

sábado, 8 de diciembre de 2007

EL REFUGIO DEL OBISPO

El alto clero medieval se comportaba en casi todos los aspectos como cualquier otro señor feudal; por ejemplo, el obispo de Sanahuja (Lérida) tenía los siguientes derechos señoriales:

[...] En primer lugar, de las percepciones por motivo de pleitos, la mitad, sin engaño. Del mercado, la mitad de los derechos que correspondan al señor, por justicia y por derecho [...] a excepción de los derechos sobre la producción de las vacas, que son del castillo. Del horno, la mitad. De los derechos sobre la moneda, la mitad [...].

[...] Si un animal entra en la reserva señorial que tiene el obispo [...] su amo lo habrá de rescatar pagando tantos dineros como pies tenga el animal. El bosque del obispo tiene una franquicia tal que nadie puede cazar a una distancia inferior al tiro de una piedra [...]. El hombre de Sanahuja que ose coger un conejo en el bosque le habrá de dar en compensación un buey, un cerdo y nueve parejas de conejos vivos.

[...] todos los hombres de Sanahuja han de trabajar para el obispo en la construcción de sus edificios, y le han de prestar servicio de transporte con animales de carga, a excepción de los sacerdotes, de los caballeros, de los administradores de los señores y de los mercaderes [...].

Aunque en Castilla los derechos feudales estaban algo más limitados que en los condados catalanes, los obispos y el alto clero seguían siendo figuras muy poderosas, lo que les granjeaba numerosas enemistades y era causa de frecuentes motines o revueltas.

Para el obispo, un refugio seguro de las revueltas populares son las torres de la catedral, que se construyen inexpugnables, casi con aspecto militar. Es el caso del macizo campanario de la catedral de Zamora, que a lo largo de la Historia ha cumplido funciones de fortaleza (de hecho, debió de estar almenado) e incluso de cárcel.

Zamora. Torre de la catedral

El prelado de Palencia, que debía de tener problemas a menudo con el concejo de la ciudad, se refugiaba en la sólida torre de la iglesia de Villamuriel de Cerrato, unos kilómetros al sur de la sede episcopal. En época posterior (s. XV) esta iglesia se reforzó aún más añadiendo garitones en las esquinas del transepto y del ábside. Aunque no se conserven, también la catedral de Santiago seguramente estuvo en origen almenada en todos sus muros.

Villamuriel de Cerrato. Torre de la iglesia parroquial

Los abades podían tener problemas de la misma índole. La torre, ya gótica, del monasterio de Las Huelgas, cuya abadesa tenía plena jurisdicción sobre decenas de pueblos, tiene también un aspecto sospechosamente militar y quizá cumplió alguna vez un cometido similar a las torres-fortaleza de Villamuriel y Zamora.

Monasterio de Las Huelgas. Torre

jueves, 6 de diciembre de 2007

CELADA DEL CAMINO: EL PASO DEL ROMÁNICO AL GÓTICO

A principios del siglo XIII, según se va imponiendo el estilo gótico y va diluyéndose el Románico, surgen iglesias que mezclan los elementos góticos con arcaísmos que recuerdan al último Románico.

En la zona oeste de la provincia de Burgos, las comarcas de Muñó y Odra-Pisuerga, abundan este tipo de construcciones, y son muy conocidas las de Sasamón, Castrojeriz, Grijalba o Villamorón. Una iglesia menos famosa pero en la que se ve igual de bien, o incluso mejor, esta transición es la de Celada del Camino.

Celada del camino. Ábside

Es de una sola nave, aunque de proporciones notables para ello. La mayor parte de la iglesia se construyó en una sola campaña; pero, sin embargo, observando la zona de la portada da la sensación de ser completamente gótica, mientras que el ábside parece tardío, pero más románico que otra cosa (incluso los arcos son de perfecto medio punto).

Celada del Camino. Portada

Pero si se mira con más detalle, se ve que la escultura de los canecillos y, sobre todo, ventanas de este ábside, como nos dice la Enciclopedia del Románico de Castilla y León, es completamente gótica, igual que en el resto del edificio; y la puerta de acceso, aunque apuntada, se parece a muchas obras de finales del Románico.

Celada del Camino. Ventana absidal (detalle). Nótese que la escultura es gótica

Celada del camino. Portada

En consecuencia, parece una obra románica ejecutada con técnicas góticas, o una obra gótica siguiendo planes bastante románicos.

domingo, 2 de diciembre de 2007

EL "FRONTAL DE MONTORIO - QUINTANA DEL PINO"

Si se visitan las iglesias de Montorio y Quintana del Pino, separadas unos pocos kilómetros una de la otra, no se encuentran en ninguna demasiados elementos románicos: en la primera, tan sólo un conjunto de canecillos reaprovechados y algunos relieves incrustados, en tanto que en Quintana del Pino la iglesia es completamente románica pero de una pobreza extremada.

Lo único que llama la atención de estas dos iglesias son cinco relieves bastante gastados, tres en la primera y dos en la segunda, incrustados en los muros.

Uno de los relieves de Quintana del Pino contiene lo que parece una amalgama de animales y personas en la que algunos han querido ver el Sacrificio de Isaac.

Quintana del Pino. Relieve (¿Sacrificio de Isaac?)

En el otro, se puede ver cómo un animal, quizás un lobo, muerde a lo que parece una oveja sujeta por un personaje. Hay quien lo considera una alegoría del Buen Pastor.

Quintana del Pino. Relieve (¿Buen Pastor?)

De los tres relieves de Montorio, uno de ellos se encuentra casi completamente gastado, hasta el punto de que parece haber sido picado concienzudamente en toda su superficie salvo en un lado donde aparece una figura humana.

Montorio. Relieve

Otro, de longitud ligeramente mayor que los tres anteriores, nos muestra dos leones afrontados que comparten, como en algunos capiteles, la cabeza.

Montorio. Relieve (leones afrontados)

El último está dividido en tres partes, en cada una de las cuales hay una figura. La de la izquierda porta un báculo, la central hace con la diestra signo de bendecir y la izquierda parece alancear a un demonio en tanto que porta una especie de seta gigante o un mazo.

Montorio. Relieve (tres figuras)

La talla de estos cinco relieves es bastante tosca y su estado de conservación, como ya se ha dicho, deficiente. La mayoría de los estudiosos coinciden en señalar que parecen proceder del mismo conjunto; lo que no está tan claro es de que tipo de conjunto se trata.

Para algunos, como Pérez Carmona, los relieves formarían parte de un desaparecido frontal de altar, lo que parece apoyado por el hecho de que los relieves, en grupos de dos y de tres, sean de dimensiones muy similares; podrían haber estado colocados los dos mayores, que además son los simétricos, en el centro y dos de los menores a cada lado, faltando entonces al menos uno (aunque en el interior de la iglesia de Montorio se conserva algún relieve parecido a estos que no he podido ver).

Otra posibilidad sería que hubieran formado parte de un friso similar al de la iglesia arruinada de Padilla de Arriba, del cual se conservan restos en la propia iglesia y en una casa particular que se asemejan bastante a los que aquí se ven. Esto explicaría quizás mejor que lo anterior el deficiente estado de conservación.

viernes, 30 de noviembre de 2007

LOS ORÍGENES DE LA CATEDRAL DE ZAMORA

La catedral de Zamora es una de las primeras y principales obras del románico tardío en España e introduce elementos muy innovadores, como la espectacular cúpula, que luego serán adoptados con mayor o menor éxito en otros lugares, como los cimborrios de Toro y Salamanca, y los arquillos lombardos sobre ménsulas, a menudo lobulados, que aparecen en muchísimas iglesias de la zona y más lejanas.

Muchas veces para explicar la novedad de la cúpula zamorana se hace referencia a su origen bizantino. Sin embargo, aunque esto podría servir como causa última, lo que parece mucho más claro es que sus modelos directos son las iglesias del suroeste de Francia, en particular de las regiones del Poitou y de la Dordoña (antigua región de Périgord).

Por ejemplo, en la iglesia de Notre-Dame-la-Grande de Poitiers se pueden observar, en las torrecillas que flanquean la fachada, cubiertas de escamas muy similares a las zamoranas; y en Saint-Jouin-de-Marne unas torres similares nos muestran los consabidos arquillos "post-lombardos", y la decoracón de dovelas almohadilladas del arco de alguna ventana es idéntica a la de iglesias como Santiago del Burgo (en la ciudad de Zamora).

Pero donde la similitud es más clara es en la torre de Saint-Front de Périgueux, que se muestra aquí según un dibujo del gran arquitecto y restaurador decimonónico Viollet-le-Duc.

Saint-Front de Périgueux. Torre. Dibujo de Viollet-le-Duc

Además de la cubierta de escamas de piedra, que es muy similar en acabado, aunque no en forma, a la de la cúpula y cupulillas de Zamora, están los frontones, elemento muy raro en el Románico, compartidos, con aspecto muy similar, por la base de esta torre y la cúpula zamorana.

Saint-Front de Périgueux. Frontones

Catedral de Zamora. Frontones

Otro elemento en común es el tambor formado por un haz de pequeñas columnas que soporta, en Périgueux, el remate de la torre, y en Zamora las cupulillas que flanquean a la mayor.

Saint-Front de Périgueux. Tambor formado por columnillas.

Catedral de Zamora. Cupulilla. Nótese la similitud en el tambor.

Finalmente, las grandes columnas adosadas que recorren la torre francesa son bastante similares a las de la Portada del Obispo de la construcción española.

Saint-Front de Périgueux. Columnas adosadas

Catedral de Zamora. Portada del obispo con columnas adosadas.

jueves, 29 de noviembre de 2007

EL TORREÓN DE DOÑA URRACA

De entre las muchas fortalezas que hasta el siglo XI se debieron de levantar en las entonces fronterizas tierras de Castilla casi nada queda. Muchas se abandonaron y arruinaron, o fueron destruidas, o reemplazadas por construciones posteriores.

Una de las pocas que han sobrevivido en buen estado se encuentra en la histórica villa de Covarrubias, y se conoce como Torreón de Doña Urraca. Por una vez, parece que el nombre, al menos en la cronología, no está tan mal encaminado, ya que es del siglo X, es decir, de la época de doña Urraca, hija de Garci Fernández y señora de Covarrubias (como comparación, la Virgen de las Batallas (principios del XIII) adjudicada a Fernán González (siglo X), o el sepulcro "de Mudarra", con similar datación).

Covarrubias. Torreón de doña Urraca

Es una torre bastante alta, principalmente de sillería. Su forma es de tronco de pirámide, quizá para hacerla más estable, y le da una apariencia sólida y maciza. Se conserva casi íntegra, estando modificada solo la coronación, que, desmochada, está cubierta con un tejado; además, las ventanas del último piso están protegidas por matacanes del siglo XIV. Al interior, que no se puede visitar, el abovedamiento todavía es el original.

Esta torre es, en definitiva, una de las muestras mejor conservadas de la arquitectura civil/militar prerrománica.

Por otra parte, en Covarrubias queda abundante arquitectura civil que, aunque seguramente la mayoría no sea de la época, da a la población un aspecto medieval muy atractivo.

Covarrubias. Casa de doña Sancha

sábado, 24 de noviembre de 2007

BESTIARIO ROMÁNICO (POSTDATA)

Creía que con las tres entradas anteriores,

Bestiario románico (I)

Bestiario románico (II)

y

Bestiario románico (y III)

había acabado con la lista de animales fantásticos en la escultura románica.

Pero me equivocaba.

Entre los numerosos relieves incrustados en la pared de la iglesia de San Cipriano de Zamora hay una

Hidra: monstruo griego con cuerpo de serpiente y siete cabezas, relacionado con el mito de Heracles, que la mata en uno de sus doce trabajos.

San Cipriano (Zamora): Hidra

BESTIARIO ROMÁNICO (y III)

Esta es la última entrada de la serie del bestiario románico. Las anteriores son:

En este último artículo se habla de los monstruos derivados de la serpiente y de los reptiles en general; todos ellos son representación del pecado, del mal o el diablo mismo. Ha de tenerse en cuenta que aquí las distinciones entre muchas de las bestias son muy difusas, confundiéndose a menudo con facilidad y pudiendo una misma imagen ser interpretada como dos cosa diferentes.

Serpiente: aunque es un animal normal y no particularmente difícil de conocer para la población de la época, se incluye aquí porque cuando se representa en escultura se hace casi siempre con una gran carga simbólica, casi siempre imagen del diablo (según el relato de la expulsión del paraíso, el diablo aparece encarnado en una serpiente). Además, la serpiente simboliza el engaño y la mentira debido a su lengua bífida, frente a la lengua simple (la unidad de la verdad). Aparece en gran cantidad de lugares, aislada o formando parte de una escena (por ejemplo, luchando contra un caballero que es imagen del bien).

Soto de Bureba. Serpiente

Dragón: es una gran serpiente alada, fuerte y poderosa, con dos o cuatro patas, y a veces con partes del cuerpo emplumadas. En el Cristianismo también se identifica directamente con el diablo, empleándose la misma palabra para designar a ambos (como en la expresión benedictina non Draco sit mihi dux, Crux Sancta sit mihi lux, es decir, "que el Demonio no sea mi guía, que la Santa Cruz sea mi luz"). La palabra "dragón" es muy general y engloba a muchas criaturas similares como el basilisco, la anfisbena y la cocatriz.

Son excelentes las representaciones de dragones de las portadas de Abajas (en la imagen) y Soto de Bureba.

Abajas. Dragones entrelazados

Basilisco: llamado "rey de las serpientes", esta extraña criatura de mirada mortífera estaba formada por una serpiente alada con patas y cabeza de gallo; simbolizaba, como las demás variantes del dragón o de la serpiente, el pecado o el diablo. En algunos casos su cola, como en la anfisbena, estaba rematada en otra cabeza.

Soto de Bureba. Basilisco

Anfisbena: es, en los casos más sencillos, una serpiente rematada en cada extremo por una cabeza. Posteriormente, en la Edad Media, se añaden a su imagen alas con plumas y patas de gallos, llegándose a un animal bastante parecido al basilisco, lo que dificulta su distinción de aquel, siendo en cualquier caso los poco abundantes en la escultura románica. Parecen anfisbenas de este segundo tipo, aunque podrían ser también basiliscos, los monstruos representados en la portada de Arcos de la Llana.

Arcos de la Llana. Anfisbenas (o basiliscos)

Cocatriz: se trata de un gallo con cola de serpiente, muy similar al basilisco, con el que a menudo no se hace distinción (pero a la cocatriz nunca se le atribuye una cabeza enla cola), y que tiene el mismo poder de matar con la mirada. Aquí se muestra otro ejemplo de Soto de Bureba de una cocatriz, que también puede ser un basilisco.

Soto de Bureba. Cocatriz (o basilisco)

viernes, 23 de noviembre de 2007

BESTIARIO ROMÁNICO (II)

Este artículo es continuación del anterior, Bestiario Románico (I) Aquí se añaden otras cinco criaturas a la serie iniciada en el anterior y que terminará en la tercera entrega. Estas son:

Unicornio: criatura de escasa representación en el Románico, que está formada básicamente por un caballo con un cuerno en la frente, al que se añaden otros atributos como son patas de antílope y barba de chivo. Es generalmente símbolo de pureza y virginidad. Uno de los pocos lugares en los que se puede ver uno es la consabida portada de Soto de Bureba, donde además el animal aparece identificado con la inscripción UNICORNIUM.

Soto de Bureba. Unicornio

Centauro: Esta criatura con cuerpo de caballo y torso de hombre es símbolo, como las arpías y las sirenas, de la tentación y el pecado; pero es menos representado que estas otras; a menudo se lo muestra como una criatura belicosa, en lucha contra caballeros u otros centauros, como se ve en el ejemplo zamorano de la imagen.

San Claudio de Olivares (Zamora). Centauros

León: en el contexto románico es un animal mitológico puesto que, en general, la población de la época no tenía conocimiento directo de ellos; esto es causa del poco realismo de sus representaciones, por ejemplo, en comparación con los hipogrifos (al fin y al cabo, sí se conocían los caballos y las águilas; solo era cuestión de unir los dos). En consecuencia el aspecto que presenta es muy diverso.

Igualmente diverso es su significado simbólico; por una parte es a menudo símbolo del mal, del diablo, que se representa a menudo sometido por personajes como Daniel y Sansón. Sin embargo, en otras circunstancias representa a San Marcos en el Tetramorfos o incluso a Cristo resucitado, debido a las extrañas costumbres que se le atribuían (dormir con los ojos abiertos y resucitar el padre a las crías, muertas en apriencia, a los tres días de nacer con su aliento). Leones de mejor o peor calidad aparecen en muchos lugares; un buen ejemplo es el de Gredilla de Sedano, en una posición tan inusual como es el tímpano de una ventana; o, de la muy frecuente escena de Sansón en lucha con el león, el canecillo que aquí se muestra de la portada de Abajas.

Gredilla de Sedano. León

Abajas. Canecillo: Sansón y el león

Esfinge: es una de las bestias más raras en el panorama de la escultura románica. Su cuerpo es de león alado y su cabeza femenina. En origen era un demonio destructor. Hay que tener encuenta que esta esfinge procede de la mitología griega y nada tiene que ver, en principio, con las esfinges egipcias, sin alas y de cabeza masculina. En el Museo de Burgos se conserva un capitel maravillosamente tallado con dos esfinges, que posiblemente sea el único de toda la provincia, y que procede de la iglesia de Santa Magdalena de Tardajos, donde actualmente no queda nada románico.

Museo de Burgos. Esfinges (procedentes de Tardajos)

Mantícora: se trata de otro monstruo maléfico, devorador de hombres, formado por un cuerpo de león con cabeza humana masculina y cola de escorpión. Es casi inexistente en el románico; no he podido encontrar ningún ejemplo de Burgos ni de ninguna otra parte (aunque me consta que en algún lugar de otra región hay), salvo que consideremos que lo que anteriormente he llamado esfinges son en realidad mantícoras; pero no lo parecen por ser claramente femeninas y aladas.