jueves, 15 de noviembre de 2007

ARCOS POLILOBULADOS (II)

Esta entrada es continuación de Arcos polilobulados (I)

Además de los arcos en los que los lóbulos se disponen de forma escalonada (véase la entrada 1), hay otro tipo, el más abundante: aquel en el que su disposición es radial, configurando el conjunto de los lóbulos un arco (de medio punto o apuntado, generalmente).

Dentro de estos se puede hacer una clasificación, que es un tanto arbitaria y muy subjetiva, pero que me va a ayudar a la hora de dividir el mensaje, según cuál sea el arco predominante en el conjunto. Así, puede ocurrir que predominen los lóbulos sobre el conjunto del arco, o éste sobre aquellos; o que haya un equilibrio entre ambos.

En este artículo se va a tratar el caso en que la importancia del arco principal es mayor que la de los lóbulos, es decir, aquel se visualiza antes que estos. La estructura del arco no depende de estos: puede ser de medio punto o apuntado, dovelado o de una pieza...
Así, el arco es más uno "normal" con lóbulos de ornamento (como podrían serlo dientes de sierra, baquetones, bolas, esculturas...) que uno polilobulado.

Por ejemplo, los lóbulos en la primera arquivolta de las portadas de La Magdalena (Zamora) y de la colegiata de Toro son simplemente una parte más de la recargada decoración.

Colegiata de Toro. Portada sur

Algo parecido, aunque el conjunto de la portada es más austero, ocurre en Villamuriel de Cerrato (Palencia). Aquí, además, los arquillos tienen la particularidad de ser, a su vez, trilobulados.

Villamuriel de Cerrato. Portada norte

La sensación de predominancia del arco principal suele venir dada por el pequeño tamaño de los lóbulos (en relación con aquel), por su escasa curvatura o por estar muy separados; casi siempre, por una combinación de los tres.

En la portada de Gredilla de Sedano, por ejemplo, los trece pequeños arquillos que decoran el principal, son, comparados con aquel, diminutos.

Gredilla de Sedano. Portada

En la ventana absidal de Las Henestrosas de las Quintanillas (Cantabria), aunque su tamaño, en relación con el arco principal, sea mayor, la poca profundidad de los arquillos (a gran distancia apenas se aprecian) es la que da toda la importancia al arco.

Las Henestrosas de las Quintanillas. Ventana absidal
Cortesía de Carlos Calderón

Sí son profundos (de hecho son de herradura bastante cerrada) los lóbulos de los arcos del precioso sepulcro bajo arcosolio del claustro alto de la Catedral de Burgos. Sin embargo, no destacan debido a su separación (mayor que el propio radio de cada uno de ellos). Este sepulcro, conocido como de Doña Godo o de Mudarra, no debió de ser en realidad de ninguno de los dos, puesto que la lauda, que lo atribuye a doña Godo, no es parte la estructura original; en tanto que el personaje de Mudarra no tuvo existencia fuera de la épica medieval (aparte de ser, de haber existido, al menos dos siglos anterior a esta estructura).

Catedral de Burgos. Sepulcro de doña Godo o de Mudarra