martes, 12 de febrero de 2008

LA PRIMERA CATEDRAL DE BURGOS

Hace unos días se ha inaugurado el centro de interpretación de la Catedral de Burgos, que ocupa el Claustro Bajo de la catedral y varias criptas adyacentes. En la exposición se recorre el proceso constructivo de la Seo burgense, y la primera parte está dedicada a la catedral románica que ocupó el lugar de la actual hasta su demolición en 1230.

Lo que se sabe sobre dicho edificio no es demasiado, y está recogido principalmente en el trabajo de F. Palomero, M. Ilardia y F. Reyes "La Catedral de Burgos", así como en la Enciclopedia del Románico en castilla y León, donde aprece un extracto del libro anterior. Se piensa que ocupaba el lugar de las naves actuales, considerándose que no debía llegar más lejos del crucero, ya que los documentos de 1230 referentes a la demolición y al traslado del culto dan a entender que ya estaba construída toda la cabecera de la obra gótica.

Esta catedral fue mandada construir por Alfonso VI hacia 1080, y probablemente no difería en mucho de edificios como Jaca, San Isidoro o Silos. Algunos autores, comparando con otros modelos de la zona, sostienen que no debió de estar abovedada, aunque pudo tener cúpula en el crucero. El claustro, adosado a la nave sur, coincidía esencialmente con lo que ahora se conoce como "claustra vieja" (los restos de un claustro gótico demolido en la actualidad en parte, y transformado el resto en la capilla del Cristo y dependencias del Cabildo). A él estaba adosado el Palacio Real (véase un artículo anterior)

Unos cien años más tarde, hacia 1180, se amplía la cabecera, añadiéndose un transepto; a pesar de ello, la catedral acusaba falta de espacio, con lo que en 1221 se inicia una nueva catedral, la actual.

Maqueta de la catedral románica. Se puede ver la ampliación de la cabecera, y las dimensiones y posición del edificio respecto del actual

De la construcción románica quedan muy pocos restos: tan sólo una puerta de acceso al claustro, muy tardía y en una zona no accesible al público, y algunos fragmentos arqueológicos, que se exponen ahora en el centro de interpretación antes mencionado, aunque sin excesivo rigor, ya que se hacen pasar por capiteles de la catedral románica los que son, en buena parte, de San Pedro de Arlanza; y por clave de bóveda románica lo que muchos estudiosos piensan que es una clave del edificio actual. Se trata, de todos modos, de una bella pieza con bastante regusto románico.

Capitel atribuible a la catedral románica

Capitel procedente con toda probabilidad de San Pedro de Arlanza

Pantocrátor. Clave gótica de bóveda

Todas las fotografías del artículo son del recién inaugurado centro. Sí, dejan hacer fotografías, aunque sin flash, y vídeo. Menos mal que en algunos sitios se están empezando a dar cuenta de lo absurdo de este tipo de prohibiciones. Aunque, como contrapartida, en el monasterio de Las Huelgas se prohibió la fotografía el año pasado, cuando antes estaba permitido, por "conflictos con la comunidad monástica, aunque en otros monasterios". Sin comentarios.

jueves, 7 de febrero de 2008

LA IGLESIA PERDIDA

En realidad, no sería tan malo que pudiéramos hablar de "la iglesia perdida" así, en singular. Todos sabemos que, por ruina, expolio o traslado, decenas, quizá incluso cientos, de iglesias románicas han desaparecido para siempre. Y no pocas de ellas, en el cercano siglo XX, casi a la vista de nuestros padres y abuelos y ante el estupor de los académicos y la pasividad de las administraciones.

Pero este artículo se refiere a un templo en particular, que es un buen ejemplo de lo sangrantes que llegan a ser estas situaciones.

Sobre una roca a las afueras de la población de Ameyugo, cerca de Miranda de Ebro, se encontraba hasta la primera mitad del pasado siglo una ermita románica, llamada de San Juan. Por la poca información que nos queda (unas fotografías de hacia 1936 y una breve nota descriptiva de Luciano Huidobro), se encontraba en estado de abandono, pero conservaba, con todo, un porte bastante notable con un poderoso ábside articulado con arcadas profundas apoyadas sobre gruesos contrafuertes recorridos por columnillas dobles, en un estilo muy similar al de la iglesia de San Nicolás de Miranda de Ebro, pero de mayor esbeltez. Según parece, también quedaba una portada románica de dos arquivoltas sobre columnas de capiteles vegetales.

Pero en un momento indeterminado hace unos sesenta años esta iglesia es desmontada. Algunos citan como motivo la construcción de la autopista AP-1. En cualquier caso parece que fue comprada para alguna colección estadounidense, y actualmente se desconoce su paradero exacto. Quién sabe si el comprador, quienquiera que sea, se habrá molestado en desempaquetarla.

Hoy no va a haber fotografías. No tengo acceso a ellas (aunque el interesado puede consultar la Enciclopedia del Románico de Castilla y León, Burgos, tomo II, pp. 1503-1504, donde aparece una; esta titánica obra debería estar disponible en cualquier biblioteca bien surtida, y se puede comprar por Internet, aunque es bastante cara y voluminosa). Y, por otra parte, creo que la ausencia de imágenes sirve bien al tono de este artículo.

En fin, supongo que otro día habrá tiempo también para alegrarse un poco.

martes, 29 de enero de 2008

IGLESIAS DÚPLICES: VILLAUTE

Aunque ahora nos resulte chocante, en España, en la Alta Edad Media proliferaron los monasterios dúplices, es decir, de monjas y monjes. Parece ser que eran especialmente abundantes en la época visigoda. Se trataba, en general, de monasterios pequeños, en los que la comunidad monástica masculina y la femenina hacían vida por separado, aunque compartían la iglesia abacial, que podía ser doble para permitir la separación en el culto. Con todo, la reforma cluniacense, implantada definitivamente en Castilla por Alfonso VI, miraba con malos ojos estas fundaciones y las prohibió.

Por este motivo, solamente las iglesias prerrománicas o románicas tempranas, como la de San Juan de la Peña en Aragón, se pueden asociar a comunidades mixtas. En cambio, cuando se habla de iglesias románicas dúplices no suele tratarse sino de construcciones que, de una nave en un principio, fueron ampliadas, posteriormente pero todavía en época románica, por razones de espacio.

Estas iglesias son escasas y, por lo general, de formas muy sencillas. Uno de los ejemplos más interesantes se encuentra en Villaute de Villadiego, donde la iglesia es de doble nave con doble ábside semicircular, ambos con columnas adosadas.

Villaute de Villadiego. Iglesia

Las naves son muy sencillas, careciendo de decoración excepto por la portada adosada a la nave sur, con cuatro toscos capiteles de decoración vegetal y basiliscos.

De los ábsides, el más trabajado es el norte, con canecillos decorados, alguno de ellos interesante, y con una elaborada aunque desproporcionada ventana con arquivolta en zigzag y capiteles de sirena de doble cola y - otra vez; después de todo hay más de los que pensaba - gallos coronados por interesantes cimacios. El ábside sur, casi carente de decoración, parece una imitación pobre del norte.

Villaute de Villadiego. Ábside norte

Villaute de Villadiego. Canecillo del ábside norte.

Villaute de Villadiego. Ventana del ábside norte.

Villaute de Villadiego. Capitel de la ventana anterior. Nótense los gallos y la talla del cimacio.

Según parece, la historia de esta iglesia se puede resumir como sigue: primeramente, en el Románico pleno, se levantó la nave norte con su ábside y su portada. La nave sur se construyó ya en una época posterior, en un estilo románico arcaizante, imitando la norte. En esta reforma se trasladó a la nueva nave la portada original.

Finalmente, la espadaña es un añadido posterior, tal vez del siglo XVI.

jueves, 24 de enero de 2008

VILLAHIZÁN DE TREVIÑO: MÁS IMÁGENES

En algún artículo de hace unas semanas hablaba de las iglesias de Villahizán de Treviño, una de las cuales está en ruinas. Pues bien, gracias a Javier Gómez López y a su padre, que es de este pueblo, he conseguido imágenes de esta misma iglesia en pie.

La iglesia fue parroquial de un barrio del pueblo hasta 1875 y se vino abajo en 1988. Ahora estas fotografías, anteriores a su ruina, tienen un valor testimonial. Y como no se haga algo hasta mis propias imágenes de lo que queda serán el recuerdo de algo desaparecido. Como en tantos sitios, una vergüenza.

Con todo, tampoco estas imágenes arrojan demasiada luz sobre la extraña combinación de canecillos que aparecía en el artículo anterior (su ubicación se señala en la primera imagen con un recuadro rojo). Aunque yo me inclino por creer que se trata de una recomposición hecha al remodelar la iglesia con piezas que "sobraban" del edificio anterior. Porque si no, no le veo ningún sentido.

miércoles, 16 de enero de 2008

VALERÁNICA

En la localidad de Tordómar, a orillas del Arlanza, no quedan hoy en día más restos de época medieval que el ábside románico de su iglesia, sin especial interés.

Sin embargo, cruzando el puente de origen romano, se llega desde el pueblo al lugar donde los arqueólogos han localizado los restos de uno de los monasterios más notables de la zona en el siglo X. Se trata de San Pedro y Santo Tomás de Valeránica, o de Berlangas, luego cambiado a la advocación de Santa María.

La historia de este cenobio, cuyo nombre varía según los escritos (Berlangas, Baralangas, la latinización Valeránica...) se remonta a la época condal, en la que aparece como fundación dependiente de San Pedro de Arlanza. Pronto adquiere una cierta importancia, teniendo en su señorío, entre otras, la importante villa de Covarrubias, y albergando reliquias de los santos Vincencio y Leto, Tomás, Sebastián y Pelayo de Córdoba. Es en este momento cuando desarrolla su famoso scriptorium.

Sin embargo, Valeránica desaparece con la velocidad con la que había ganado importancia; tras la cesión de Covarrubias a los condes de Castilla y, probablemente, una serie de razzias musulmanas, el monasterio cae en desgracia. En 1096, año de fundación de la diócesis de Burgos, se menciona su estado como de abandono y ruina y sus territorios son enajenados.

Los elementos aparecidos en la excavación de Tordómar poco nos pueden decir sobre el edificio. Se han hallado muros revestidos de ladrillo de tradición romana, así como cimacios y relieves de aspecto visigodo, junto con estelas, que se pueden ver en el Museo de Burgos.

Monasterio de Valeránica. Cimacio. Museo de Burgos

Monasterio de Valeránica. Relieve de recuerdo visigodo. Museo de Burgos

Pero lo que ha ganado al monasterio de Valeránica su entrada en la Historia, al menos en la del Arte, es la belleza de los libros salidos de su scriptorium a mediados del siglo X, de la mano del calígrafo Florencio de Valeránica. Su calidad los convierte en cumbres de la miniatura mozárabe.

Por orden cronológico, estas obras son las siguientes: la Biblia de Oña (943), perdida, en la que el nombre de Florencio se revela en versos acrósticos: [...]FLORENTIO MEMORARE SCRIPTOR[...]; los Moralia in Iob, procedentes de la Catedral de Toledo (945); el también perdido Comentario a los salmos de Casiodoro (953); las Homilías de Smaragdo de Saint-Mihiel que se conservan en la Catedral de Córdoba (954-960); y, finalmente, la Biblia de San Isidoro de León (960). Quizá sea esta su producción más destacada, con ilustraciones de una calidad excepcional.

Biblia de San Isidoro de León

Biblia de San Isidoro de León. Retrato del calígrafo Florencio

Biblia de León. Capitular del libro del Génesis.