jueves, 3 de abril de 2008

LOS SARCÓFAGOS PALEOCRISTIANOS DEL MUSEO DE BURGOS

Los aficionados al Románico solemos abarcar también los estilos altomedievales que lo preceden, como, en el caso de la Península Ibérica, el visigótico, el asturiano y el mozárabe. Sin embargo, no solemos (al menos, yo) prestar tanta atención a la cultura previa a la caída del Imperio Romano.

Sin embargo, esta cultura no sólo trasciende los límites de la edad Antigua para entrar de lleno en la Edad Media (los visigodos, herederos de la dominación romana en la Península, adoptaron la cultura de los últimos y, de hecho, no desarrollaron un estilo artístico propio, que se sepa, hasta bien entrado el siglo VII), sino que es el seno en el que, sobre todo desde su oficialización (hecha definitiva en el año 381), nace la cultura cristiana que será la dominante, y el elemento de unión entre las distintas regiones, en la Europa medieval.

En algunas piezas de finales del Imperio Romano o principios de la época visigoda se pueden observar ya elementos cristianos; es el caso de los sarcófagos encontrados en la región burgalesa de la Bureba y expuestos ahora en el Museo de Burgos.

El primero de ellos, según nos cuenta la Guía del Museo de Matías Martínez Burgos (1935), es un "sarcófago exento, recuadradas por filetes sus cuatro caras y flanqueadas de vides; en la anterior se desarrolla una escena que parece ser la Adoración de los Reyes, detrás de los cuales hay, en bajorrelieve, un castillo cónico y la simbólica palmera con la liebre".

Museo de Burgos. Sarcófago paleocristiano

Más interesante es el segundo sarcófago, que también describe esta guía, explicándonos además su simbología: "Son símbolos conocidos en este sarcófago el crismón (Jesucristo), la vid que flanquea todas las caras (el mismo Jesucristo: Ego sum vitis), la guirnalda y la palmera (la victoria), la liebre (el alma humana); escenas claras las del pecado de Adán , la del sacrificio de Isaac y la del Buen Pastor, que se desarrollan en la cara posterior del sarcófago; pero son de oscura interpretación las demás, relacionadas quizá con la vida del difunto."

Museo de Burgos. Sarcófago paleocristiano. La primera fotografía es de 1935 y la segunda, de 2007

Es interesante comparar este imaginario con el que perdurará en siglos posteriores. La mayoría de las escenas figuradas, como la Adoración de los Reyes o el Pecado de Adán, seguirán siendo corrientes, como también el símbolo del crismón. Perderá importancia, en cambio, la imagen de Cristo como el Buen Pastor, tan frecuente, al igual que el anterior, en la época paleocristiana.

Las hojas de vid siguen siendo un elemento importante en el arte visigodo (Quintanilla de las Viñas, s. VIII [?]), y en el Románico, si no específicamente estas, el follaje es abundante en la escultura. En cambio, la palmera y la liebre "pasan de moda" y son reemplazadas por otros símbolos. Podemos trazar una evolución entre estos sarcófagos, "padres" entre otros de la iconografía medieval, y la escultura y la pintura románicas, en la que aparecerán temas nuevos y nueva simbología, y dejarán de usarse algunas representaciones.

Además de los anteriores se conserva en el Museo de Burgos media tapa de sarcófago, coetánea a ellos, con la cabeza esculpida de un niño.

Museo de Burgos. Tapa de sarcófago